Alimentación de las abejas


Por lo general,  las abejas consumen miel y polen, alimentos ricos en materias azucaradas y proteínas, que les proporcionan sustancias necesarias para generar energía y elementos indispensables para el crecimiento.
La miel y el polen, sobre los que hablaremos a continuación, son pues los alimentos naturales de las abejas. La miel es el producto dulce elaborado por las abejas a partir del néctar de las flores y de exudaciones de otras partes vivas de las plantas. Las abejas recogen estos ingredientes, los transforman y combinan con otras sustancias específicas y almacenan la miel en la colmena.
Concretamente el néctar floral es una secreción acuosa que contiene entre 5% a 80 % de azúcares y pequeñas cantidades de componentes nitrogenados, minerales, ácidos orgánicos, vitaminas, lípidos, pigmentos y sustancias aromáticas.
La sacarosa, glucosa y fructosa son los azúcares más frecuentes en el néctar.

Habiendo hablado ya del néctar pasamos al polen, este es consumido por las obreras adultas también abejas utilizan el polen para alimentar a la cría los tres últimos días, nutrir a las abejas jóvenes... Sólo éstas, llamadas nodrizas, producen, por medio de sus glándulas, jalea real durante los 10 primeros días de vida para alimentar a las larvas; el polen es la materia prima esencial para el funcionamiento de la glándula responsable de la producción de jalea real. Si les falla el suministro de polen, dejan de producir jalea real.
En cambio, la abeja vieja se alimenta a base de miel. Si la colmena está formada por abejas jóvenes y larvas, necesitaría el polen.
El polen también contiene lípidos, vitaminas y minerales que son importantes para la nutrición de las abejas, ya que la mayoría de ellos contienen esteroles (menos del 0,5 %), que son esenciales para el metabolismo, porque actúan como precursores del colesterol, pero la pared externa del grano de polen no es digerida por las abejas.

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Y, ¿cómo toma alimentos y los digiere la abeja?

Estas pueden obtener el alimento de dos maneras diferentes:
  • De otra abeja a través del mecanismo de trofalaxis. Esta forma de aprovisionamiento es esencial para todas las castas y todas las edades. El nutriente que se transfiere puede estar en la jalea real o en la miel y la entrega del mismo es un mecanismo activo, es decir, una abeja solicita la entrega y la otra acepta o rechaza.
  • Buscando su alimento. En este caso la abeja encuentra el alimento gracias a las sustancias odoríferas que contienen y que le son atractivos; de esta manera las abejas son orientadas a las fuentes de alimento, que provocan el movimiento y la búsqueda.

La obrera toma los alimentos de forma diferente según la textura y composición del mismo:

– Alimentos líquidos (néctar, miel, agua): En este caso las piezas bucales normalmente replegadas hacia la cabeza se extienden para formar la prosbóscide. Cuando el volumen de líquido a tomar es pequeño, solo utiliza la lengua y si el volumen es más importante se suman las maxilas en la formación del tubo de succión.
– Alimento polvoriento (pan de abejas, polen, candy): En el caso específico del polen, el mismo puede contener fagoestimulantes que provocan la acción de las mandíbulas. La abeja humidifica el alimento con la saliva antes de la ingestión. Cuando los fagoestimulantes están ausentes la abeja se comporta de igual manera que cuando toma azúcar intentando diluir los alimentos con su saliva para luego absorberlos en forma líquida.
– Alimentos sólidos (polen compacto, miel, azúcar): La abeja extiende su prosbóscide, diluye el alimento y lo absorbe en forma líquida. Si el alimento es muy duro también actúan sus mandíbulas.

Según el aporte al organismo, los alimentos pueden clasificarse en:

  • Energéticos: Son aquellos que proveen la energía necesaria para el funcionamiento de los diferentes tejidos. En el caso de las abejas el alimento energético por excelencia es la miel.
  • Proteicos: Son los que contribuyen a la estructura de los tejidos, siendo la principal fuente el polen. Solo cuatro recursos (néctar, polen, agua y resina) son necesarios para posibilitar la vida de una colonia de abejas. El néctar y el polen son los alimentos esenciales de las abejas, y constituyen la materia prima para la obtención de carbohidratos y proteínas respectivamente. El agua es recolectada principalmente para el enfriamiento de la colonia en los días cálidos y para la dilución de la miel en la alimentación de las larvas.                                                  Por otra parte la resina es utilizada para sellar las aberturas y para contribuir a la asepsia de la colmena, es decir, evitar la posible entrada de gérmenes. Las abejas obtienen la mayor parte de la energía que utilizan, de carbohidratos contenidos en el néctar proveniente de las flores y ocasionalmente de nectarios extraflorales o de excreciones de insectos que se alimentan de las plantas.

El desarrollo normal de una colmena y sus necesidades se pueden dividir en cuatro fases:

-Primera. Al salir del invierno hay sólo abejas viejas, de la puesta de otoño, que va a morir en los primeros vuelos.
-Segunda. Escasamente hay abejas viejas y crías.
-Tercera. En la colmena hay abejas jóvenes, crías y abejas viejas.  Al seguir aumentando la temperatura y el flujo de néctar, la reina fuerza su ritmo de puesta y se pasa al siguiente estadío.
-Cuarta. En ésta hay muchas abejas jóvenes, mucha cría (pero menos que en la anterior) y abejas viejas.
La única diferencia con la tercera fase estriba en el tanto por ciento de los tipos de abejas.
En esta fase hay 2-3 abejas jóvenes para alimentar a una cría, que es incapaz de consumir toda la jalea real producida, por lo que se acumula en la colmena. Ante este desequilibrio, las abejas jóvenes se van a los lados y esta colmena enjambra, en otras palabras, se divide.
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